Suspiraba cada día de mes, era una persona muy sincronizada,
y dejaba entrever sus sentimientos mensualmente. No se definía como alguien
raro, sino más bien como una persona con talento, aunque muchas veces ese
“talento” le hería a sí mismo.
Disfrutaba de sus tardes mirando al horizonte, descubría a cada vistazo un
nuevo detalle de ese horizonte, como si su cuerpo se transportara momentáneamente
al paisaje antes observado, era algo asombroso, como en los viejos tiempos,
ahora era libre, podía surcar espacios en cuestión de segundos, para finalmente
plasmarlos en otro relato.
Omicron
No hay comentarios:
Publicar un comentario